Hechizos de amor y Amarres

Blog sobre Magia Blanca y embrujos




Fue el primogénito de Khalil Gibran y de Kamila Rahme, hija de un sacerdote maronita, Stephan Rahme. Kamila tenía ya un hijo, Pierre, de un primer matrimonio del que había enviudado. Khalil y Kamila van a tener aun dos hijas, Marianna y Sultana.


Por parte materna, una de las ramas genealógicas de Gibran seria chiita y dado que su bisabuelo abrazó el cristianismo maronita, es probable que haya sido un sufí en busca de ermita en el bastión de los maronitas. Gibran describe a su abuelo, el sacerdote, como a un melómano enamorado de la música litúrgica y profana, versado en los misterios teológicos. En uno de sus manuscritos, Gibran lo describe así: «Del lado oeste de Bcharre se encuentra una casa aislada en medio de jardines. Es la de mi abuelo, el Padre Stéphane Rahmé. Sus parroquianos lo querían mucho. Era un hombre justo e integro, un sacerdote ejemplar».


De su padre habría heredado Kamila Rahme una bella voz. Tocaba el oud con maestría y habría iniciado a su hijo en la música…Gibran confesó no tener necesidad de expresarle sus deseos parque ella los adivinaba.
La madre de Gibran deseaba apartarlo del oficio de su padre. La intuición materna había descubierto el talento precoz del adolescente, escritor y pintor en ciernes. Mas tarde Gibran dirá de ella: «Vivió innumerables poemas y no escribió ninguno. EI canto ahogado en el corazón de una madre encuentra la manera de expresarse en los labios de su hijo.»


Los esfuerzos desplegados por Kamila, la ternura con que lo rodea, las esperanzas que pone en el, la crítica intuitiva y espontánea con la cual juzga sus primeros pasos, ayudan a comprender el vacío en el cual se hundió el joven artista, así como el sufrimiento y la amarga angustia que lo acompañaron el resto de su vida, tras la muerte de su madre en 1903.


Hacia los 18 años, Kamila pensó entrar en un convento, pero su padre se lo impidió. Poco antes de morir, Kamila dijo a su hijo Gibran que lamentaba no haber entrado en el convento:
- Hubiera sido preferible para mí y para los demás.
- Si lo hubieras hecho, Ie respondió Gibran, yo no habría nacido.
- Tu estas predestinado, hijo mío.
- Es verdad, respondió Gibran, pero yo te había elegido por madre mucho antes de mi nacimiento.
- Si no hubieras nacido, habrías seguido siendo un ángel en el cielo.
- Sigo siendo un ángel.
Entonces ella sonrió y dijo:
- ¿donde están tus alas?
Gibran posó su mana sobre su hombro y respondió:
- Aquí están
- ¡Unas alas rotas!


Nueve meses después de este dialogo, la madre de Gibran desaparecería más allá del horizonte infinito. Pero esas «alas rotas» no cesan de lancinarlo. Diez anos más tarde, hilará y entretejerá el relato de las Alas Rotas.
Khalil (el padre del autor), recaudador de impuestos par cuenta del Estado otomano, no parece haber sido un padre ideal: bebedor, jugador, de mal carácter. Se lleva muy mal con su mujer y sus hijos. Estos últimos se refugian en su madre, de carácter suave, abierta y comprensiva.
Desde la infancia Gibran se muestra diferente de sus compañeros. Es bastante tímido y le gusta la soledad. A menudo se Ie encuentra solo en el bosque, ocupado en sus sueños alimentados por una viva imaginación. Por otra parte, desde temprana edad, se revela en el una tendencia artística. Pasa el tiempo dibujando con carboncillo y lápices sobre las piedras, las paredes y los libros.
Esperanzas de salir de la miseria, perspectivas de encontrar a unos parientes ya instalados en Boston, conversaciones alentadoras con los vecinos, y malestar general debido al yugo otomano: estimulantes para partir hacia el rutilante Nuevo Mundo.


Se dirigen a Boston. EI padre de Gibran no acompaña a la familia. Se habla de una detención judicial. Habría gestionado mal los impuestos que recaudaba, o tal vez fue víctima de un error.

Uno de los grandes poetas de este siglo, el libanés Khalil Gibran, es un auténtico desconocido para el público español. Autor de “best seller” y pintor inspirado, su obra indaga por entre los rincones perdidos del alma humana. J. P. Dahda ha repasado a grandes rasgos la vida de este gran místico.

Bcharre, cuna del «profeta»

En Bcharre, entre el cielo y la tierra, Bayt Charri, morada de Ishtar o Astarte, diosa de la fecundidad, estrella del alba, los vestigios se remontan a los Fenicios, el agua hierve en los abismos sin fonda y fluye en el frescor de los manantiales.

“Llego a la entrada del valle de los santos -escribe Lamartine-, valle encajonado, oscuro y solemne. En la cumbre de este valle, un manto de agua cristalina cae desde cien pies de altura y con un ancho de dos o tres toesas. Todo el valle resuena con esta cascada y los saltos del torrente que alimenta; por todas partes la roca de los flancos de la montaña reluce de espuma.”

“Bajamos a la aldea de Bcharre por unos senderos tallados en la roca y tan rápidos que parece inconcebible que los hombres se arriesguen por ellos. A un cuarto de hora aproximadamente, a la izquierda, en una especie de pequeño valle semicircular formado por las ultimas cumbres del Monte Líbano, vemos una gran mancha negra sobre la nieve, los famosos cedros bíblicos”.

El 6 de enero de 1883, Gibran nació en esta aldea que roza las alturas. Cuarenta anos mas tarde” se transformaría en un grito en el ajetreado y mecanizado desierto de Nueva York. Su eco ha llegado hasta nuestros días.

Por entonces, el Monte Líbano estaba bajo la dominación otomana, a pesar de una cierta independencia que acababa de concedérsele tras una masacre de cristianos llevada a cabo por los drusos en 1860. La vida social tenia allí un aspecto feudal muy acentuado y el clero jugaba un papel sumamente importante. En cuanto a la vida cultural, no era más que rudimentaria, privilegio de una cierta clase acomodada y aislada en el interior de cada una de las diecisiete comunidades religiosas que forman el país. En este medio social, en una familia bastante modesta, se crió el poeta… Continuará…